Enrique Berardi | LAAC
La historia se repite. El mexicano Alvaro Ortiz tendrá una nueva oportunidad para ganar el Latin American Amateur Champioship. Concretamente la tercera, donde todas ha tenido que medirse ante chilenos.
Primero fue con Matías Domínguez, aunque a esa lucha se subió al final y apretó con una sólida vuelta final que no causó efecto en el mano a mano del chileno con Alejandro Tosti. Luego fue en Panamá, donde ahí sí tuvo lucha directa con Niemann y Gana, donde perdió en playoff con toto. Y, por último, en Chile jugó en la penúltima salida, donde pudo remontar, pero finalmente Joaco se arrancó para llevarse el título.
La presión para Ortiz, sin duda, es mayor a la que tienen lo otros jugadores. Agustín Errázuriz llegó hasta el último grupo con una vuelta de 69 (-3) y vivirá un mano a mano con el mexicano y Luis Fernando Barco.
La sangre luchadora de Errázuriz lo ha llevado a jugar en la última salida por el resultado de un proceso donde entrenó mucho. «He estado practicando mucho últimamente, especialmente para este torneo, porque el año pasado empecé muy bien, pero no pude terminar como quería. Por eso, he practicado realmente muy duro para este torneo. Creo que mis mejores resultados son un reflejo de la manera en que he estado jugando, con más cabeza, pensando las cosas mejor y con mejor actitud”, dijo.
Y es que también ha quedado demostrado que el juego del chileno opera bien en todo sentido. Pega sólido, sabe dónde jugarla y normalmente es regular. Un golfista diferente que está empezando a demostrar cualidades que ya, a sus apenas 19 años, lo puede llevar a jugar un Masters. Y es que, además, Errázuriz tiene virtudes que lo pueden hasta superar el corte en Augusta, aunque para ello hay una primera fase a la que debe cerrar un torneo. Veremos que pasa en un domingo del LAAC donde al menos hay nueve jugadores separados por cinco golpes.